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| Facilitadora: Luisa Moreno Olivas |
El Espíritu Santo es el mediador entre la comunicación Superior y la inferior.. Es el altar de la verdad. Separa lo verdadero de lo falso mediante su capacidad para percibir totalmente en vez de selectiva mente. El Espíritu Santo es el mecanismo de los milagros. El reconoce las creaciones de Dios así como tus ilusiones.
Los Milagros: En el contexto del curso, es el modo en que se nos muestra el mundo cuando estamos en la entrega libre y feliz. Los Milagros son el modo en que las personas se liberan de su culpa acercándose a un modo de percepción que les aleja del miedo y les acerca al amor lejos de su creencia de que el mundo es un lugar hostil en el que estamos abandonados a nuestra suerte.
En el proceso de separar lo falso de lo verdadero, el milagro procede de acuerdo con lo siguiente: El amor perfecto expulsa el miedo.Si hay miedo, es que no hay amor perfecto.Solo el amor perfecto existe.Si hay miedo, este produce un estado que no existe. Cree esto y serás libre. Solo Dios puede establecer esta solución, Y esta fe es su don. T.1-VI-4.5.6.7.8.9.10.
La oración es el vehículo de los milagros.Es el medio de comunicación entre lo creado y su Creador. Por medio de la oración se recibe amor y por medio de los milagros se expresa amor.
T,1-11-1.2.3.
Cuando logramos percibir el mundo de forma "real" cada acto de nuestra vida y de la de nuestros hermanos se convierte en un autentico milagro.
El Perdón: Si bien no hay nada que perdonar puesto que no existe pecado, ni separación (siempre fuimos santos), es preciso acercarse a este concepto pues todos estamos de un modo u otro resentidos contra el mundo por nuestra creencia de que es el exterior o los demás quienes nos hacen infelices.La comprensión de este concepto es lo que realmente atrae cambios drásticos en las personas y en sus relaciones.
Nos dirigimos por la vía del perdón a través de no juzgar. Cuando dejas de juzgar a tu hermano y a ti mismo. Solo te queda ver en el la maravilla de su ser. Al reconocer el ser noble en todos nuestros hermanos. reconocemos la presencia de Dios en nosotros mismos.
El curso mantiene que todo cuanto percibimos está basado en el mecanismo de la proyección. No vemos lo que existe realmente sino lo que interpretamos de la realidad. Lo que vemos y oímos nos parece real pero sólo es el reflejo de nuestras ideas, emociones y deseos internos. Primero miramos en nuestro interior y decidimos que clase de mundo queremos ver, luego lo proyectamos fuera y hacemos que sea real para nosotros. Así quedamos atrapados en nuestro propio sueño. Una vez que alguien queda atrapado en ese sueño, no puede escapar por si mismo sin ayuda. Y es lógico por que no podemos solucionar un problema con la misma mente que lo creo, tenemos que situarnos en otro nivel mental diferente al del "ego", al nivel mental donde reside la razón, donde a través del silencio podemos escuchar nuestra sabiduría interior Un Curso de Milagros da la respuesta para salir de este laberinto de confusión.
La percepción: es la manera de ver la situación, está gobernada por el programa mental (ego), sus interpretaciones son habituales, generalizadas, sujetas al tiempo y establecidas en la mente colectiva. Tienen que ser corregidas antes de que llegue el conocimiento. Las percepciones falsas producen miedo y las verdaderas fomentan el amor. Más ninguna brinda certeza porque todas incluyen al cuerpo y están sujetas a cambios.
Los Ídolos: Son todas las ideas que concebiste para llenar la brecha que tú crees se formó entre lo que es verdad y tú. Los concebiste para olvidarte de este hecho. Pero la Mente del Hijo de Cielo, en el Cielo está, la cual crea unida al Padre y no tiene fin. Tú no tienes dos realidades, sino una sola. No ataques lo que tu mismo hiciste, pues el ataque tiene el poder de hacer que parezcan reales. no necesitas defenderte de los ídolos, pero no sigas cometiendo el error de creer que son reales. Mas allá de todo ídolo se encuentra el pensamiento que Dios abriga de ti, ese pensamiento no se ve afectado en modo alguno por tus sueños, tu confusión, ni por el terror del mundo, ni por ninguna forma que el miedo pueda adoptar. Sigue siendo tal como fue. Rodeado de una calma tan absoluta, como la que se encuentra en tu propia mente, donde tu te encuentras. La Mente no se ha visto afectada en modo alguno por tu olvido.
La salvación: de las ilusiones solo requiere que el perdón sustituya al miedo, es la única regla para tener sueños "felices". La voluntad de Dios es que estés en el Cielo, y no hay nada que te pueda privar del Cielo, o que pueda privar al Cielo de tu presencia. Ni tus percepciones falsas más absurdas, ni tus imaginaciones más extrañas, ni tus pesadillas más aterradoras, significan nada. Gozarás de paz por que su paz fluye todavía hacia ti desde Aquel Cuya Voluntad es la paz.
El mundo real es el estado mental en el que el único propósito del mundo es perdonar. El miedo deja de ser el objetivo y la única meta es escapar de la culpabilidad. La culpabilidad sigue siendo lo único que oculta nuestra perfección, y liberarnos de la culpabilidad es lo que deshace completamente al ego. Y se reconoce que todas las cosas han de ser primero perdonadas y luego comprendidas. Nuestra única misión aquí es dedicarnos plenamente y de buena voluntad, a la negación de todas las manifestaciones de la culpabilidad. No hay dolor, prueba o miedo que esta enseñanza no pueda vencer. Todo aquel a quien liberemos de la culpabilidad nos mostrará nuestra propia inocencia.


